Las úlceras por presión son heridas en cualquier parte del cuerpo como consecuencia de una disminución de oxígeno y nutrientes producida por una presión o fricción prolongada, estas heridas aparecen habitualmente en las zonas de apoyo del cuerpo coincidentes con prominencias óseas, pues los tejidos quedan entre el hueso y la superficie de apoyo produciéndose una disminución del riego
sanguíneo de la zona.
Estas heridas se producen principalmente en pacientes que precisan estar encamados por largo periodos de tiempo, también en pacientes con silla de ruedas o que pasan sentados varias horas
al día. Según datos aportados por la GNAUPP (Grupo Nacional para el Estudio y Asesoramiento de
Úlceras por Presión y Heridas Crónicas) más de 90.000 personas sufren al menos una ulcera por presión al día en España y el coste del tratamiento de dichas ulceras supera los 600 millones de euros cada año en nuestro país.
Hay varios mecanismos de acción para la producción de estas heridas, el principal como su propio nombre indica es la presión, esta fuerza actúa perpendicularmente a la piel como consecuencia de la gravedad, provocando aplastamiento de los tejidos entre los dos planos (la prominencia ósea y la cama o el sillón). Otro mecanismo de acción es la fricción, esta fuerza actúa paralelamente a la piel y
se produce por movimientos de arrastre, por ejemplo al subir a un paciente en una cama arrastrando
su cuerpo con las sábanas. Y el último mecanismo de acción es una combinación de los dos anteriores cuando se produce un pinzamiento vascular, por ejemplo cuando un paciente con el cabecero elevado se escurre hacia abajo, este movimiento produce una fricción y una presión sobre
el sacro a la vez.
Los factores de riesgo que producen estas lesiones pueden ser extrínsecos o intrínsecos al paciente. Los extrínsecos son: la humedad, porque produce una debilidad de la piel y dificulta su posterior recuperación; la medicación que tome el paciente, pues algunas pueden producir vasoconstricción o
debilidad capilar por lo que el riego sanguíneo se verá alterado; y los cambios posturales mal realizados provocarán un apoyo excesivo de las zonas de riego. Y los factores de riesgo intrínsecos
más importantes serán el estado nutricional, un aporte escaso de proteínas y vitaminas puede producir
una debilidad de los tejidos favoreciendo la aparición de úlceras por presión y dificultará la curación de las que se produjeron puntos de apoyo; incontinencia, que favorece el aumento de la humedad; y la edad; puesto que se produce un deterioro de los tejidos, una disminución del riego sanguíneo hacia los mismos y se ve ralentizada la capacidad de cicatrización.
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Revista Ávila en Salud
Temática: Vida sana - Salud - Bienestar
Referencias del Artículo:
primera edición, página 26 y 27.
Edita:
Servicios de Atención Médica Integral XXI, SL (SAMI XXI).
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